Hermana  Cristina
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Sobre el sufrimiento

3.10.47

Me ha causado gran pena ver las circunstancias…, pero Nuestro Señor no abandona a los suyos. Ten mucha confianza. Pedir y orar mucho, pero todo con muchísima tranquilidad. Confía mucho en la Santísima Virgen, a la medida de la confianza todo se alcanza. Que tengas mucha serenidad en todo.

… en el Calvario del amor. El amor nos consuma, el amor nos transforme en otro Crucificado para correr a paso agigantados, en un vuelo, demos una corrida a todos nuestros hermanos, que están alejados de la Casa Paterna. Que todos vayan al mismo Rebaño, que nuestro amor los consuma y nos dejemos amar, amar, amar. Que nuestra vida sea una Misa continua y profundicemos en las entrañas de la Cruz y el Sacrificio del amor y allí nos veremos como nuestro santo Padre José Fariña (2), como dicen sus palabras. Si penetraran el bien que trae la gloria que da un poco de sufrir, ¡la gloria tan inmensa!. Todos correrían al martirio.

 

1950

Que placer se siente cuando la maquinaria de este cuerpo se va deshaciendo y se nos va acercando las miradas de las pupilas divinas de Nuestro Jesús. ¡Qué suaves se nos hacen todos los dolores y todas las cosas, en ese continuo esperar!!!

Tiene el santo tiempo de cuaresma un imán ... cuánto habrás gozado y cuánto habrás bebido de ese licor suave del cáliz del amor! Quien pudiera que todas las criaturas lo probaran y sanaran de la anemia espiritual tan tremenda que hay. Y conociéndolo no es posible dejarlo. Con que a ver si en este tiempo pascual va todo el mundo al Banquete Eucarístico.

 

24.10.1958

… con esos dolores tan grandes. ¿No le mandan cosas para aliviarle los dolores?. ¡¡¡Hay mi queridísimo hermanito!!!. Ofréceselo, ofréceselo todo a Nuestro Señor, que es el bálsamo más penetrante y el que más cura todas las heridas. Y es el que alienta para seguir los pasos de esta vida.

 

Agosto 1969

Aleluya... Hemos resucitado con Cristo; la felicidad de nosotros nadie la puede comprender, que es la de los cristianos. ¡Bendito sea Dios, alabado sea Dios y glorificado sea Dios en su santo nombre!

Que Nuestro Señor nos da torrencial de gracia divina para darle a Él lo que Él nos da.

¡Que importa más o menos dolor o un poco de angustia!, si luego le damos más a nuestro Señor, a quien tanto amamos y a nuestra Madre Santísima que es nuestro consuelo y nuestra guía. Que ella nos lleva por el sendero del amor. Y cuando estamos con el Prisionero Divino, ¿no se nos ensancha el alma?, nada más que pidiendo por nuestra Santa Madre Iglesia, todo es poco.

No es menester estar en el Sagrario, aunque esté en su dormitorio, el Sagrario lo tiene dentro de su Corazón y ese deseo continuo es la lámpara que tiene encendida, eso no lo puede comprender, porque Nuestro Señor le pone una celosía para no darse cuenta de lo que tiene el dolor, que el sufrimiento alcanza.

Siempre estamos muy unidas. Conque ¡Bendito sea Dios!. Adiós, estamos siempre muy unidas en el Amor de Dios, en el dolor del sufrimiento por Él y por las criaturas.

Deseo que esté metida en la Llaga Divina del Sagrado Corazón de Jesús y de allí salga hecha una esponjilla de Amor Divino.

 

 

Mi queridísima, mi queridísima, mi queridísima hermana: El Sagrado Corazón de Jesús reine en tu alma: Ya llegó la hora de ponerte unas letras, ¿será verdad?. Pero en la Central del Sagrario, allí muy a menudo tengo largas conferencias, ¡no sientes el timbre del Amor, ese timbre incomprensible del lenguaje mudo, lenguaje que penetra en todas aquellas profundidades del sufrimiento de la Cruz!!!

¡Cuánto veo que te regala Jesusito! Y cuántas gracias especiales encontrarás en el dolor de la Cruz y ¿qué poco lo comprenden las criaturas?. Conque ¡qué dichosas somos las que sufrimos y nos penetramos de ese bálsamo que deja la Cruz!.

Todo este tiempo transcurrido me ha sido imposible escribirte, porque he estado mala y hasta grave y muchas veces en cama, un día entero levantada hace mucho tiempo que no lo tengo.

Un saludo afectuosísimo de nuestra Rvda. Madre y de toda la Comunidad que ha pedido mucho por ti.

Este pobre microbio (4) que mucho te quiere y nunca te olvida en sus oraciones.

 
Hermana Cristina
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© Web Oficial de la Hermana María Cristina de Jesús Sacramentado. Carmelitas Descalzas de San Fernando, Cádiz. España