Hermana  Cristina
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Huelva

Primeros Años.

Felices fueron los primeros años de la infancia de Cristina. Su familia gozaba de bienestar y buena posición social. Era una niña alegre y traviesa.

Muy pequeña aún, descubrió que existía un SER SUPREMO al que adoraba y contemplaba en silencio. Con frecuencia, y mientras todos creían que jugaba, se apartaba a uno de los rincones del taller de carpintería de su padre, para poder compenetrarse con ese SER SUPREMO que tanto la atraía.

Tuvo dos hermanos: Rafael (1894) y José (1901) que murieron a los pocos meses de nacer.

Desde la muerte de su madre, "Páginas que sólo se leerán en el cielo" comienzan en la vida de Cristina.

El 15 de marzo de 1902, Mª Cristina pierde a su madre. Ya no volvió a encontrar el calor del cariño de una madre.

Su padre se casa con Mª Dolores Olivera, tía de Cristina.

De su nuevo matrimonio nacieron cuatro hijos: José (1904), Rafael (1906), Emilio (1907), que murió a los 9 meses, y Mª Salud (1913). Mª Cristina los amó con locura y ayudó a su madrastra en su educación.

A los pocos años su padre enferma de tuberculosis. Poco a poco decae el negocio de talla y ebanistería familiar. La situación económica cambió radicalmente. Toda la familia sufrió, desde entonces, las consecuencias de la pobreza.

Aquí empezó para la joven Cristina un duro y prolongado "calvario". Sus hermanos eran aún muy pequeños; carecían de lo más elemental para vivir. Se le partía el alma al ver que no tenían medios para atender a su padre, tan enfermo, y a sus hermanitos que necesitaban alimentarse para crecer y jugar como todos los niños.

Ella se hizo cargo de la situación precaria de su familia, la aceptó con dolor y se puso a trabajar. A su padre, intentaba ayudarle, pidiendo y recogiendo cuanto le daban.

A sus hermanitos los cuidó como si fueran sus hijos. Se las ingeniaba para que nada les faltase. Como tenía mucha habilidad para los trabajos manuales, les hacía mil cosas de papel fino con recortes que le daban en las tiendas, molinos de viento con papeles de colores y, con sus largos palos, jugaban y corrían felices. Con una caja grande de sombreros, les preparó una plaza de toros. Así "sus niños" gozaban y no se entristecían por no tener lo que tenían los otros niños de su edad. Aunque el jabón escaseaba procuraba que estuviesen siempre limpios. Siendo ya monja Carmelita Descalza, al recordar esta situación familiar, se le caían lágrimas de dolor.

Hermana Cristina

 

Hermana Cristina
Cristina con el hábito de la Virgen de los Dolores

 

 

En la Fonda Ávalo.

La muerte de su padre el 13 de septiembre de 1913 marcará una nueva etapa en su vida. Mª Cristina entra como criada en la fonda Ávalo de Huelva, y con el tiempo se hará cargo del servicio. Allí permanecerá unos ocho años, hasta su entrada en el Carmelo.

Años muy ricos en gracias del Señor. Su vida de oración se fue haciendo más intensa. Cristina experimenta en sí algunas gracias místicas, a veces en público.

Comienza a difundirse en Huelva su fama de santidad.

"Soy muy pobretica.
No se cómo el Señor se ha fijado en esta pobre criatura: un microbio.
Pero, el amor de mi Dios me chifla.
Se pierde una en esa inmensidad Divina."
© Web Oficial de la Hermana María Cristina de Jesús Sacramentado. Carmelitas Descalzas de San Fernando, Cádiz. España