Hermana  Cristina
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Vamos a llamar a la puerta del Sagrario

"En esa hostia Blanca,
allí escondido en el pan consagrado,
allí tenemos a Nuestro Señor vivo,
esperándonos en silencio.
¿No es para volverse locos,
no es para enmudecer?.
"Cuando estamos con el prisionero divino
¿no se nos ensancha el alma?"
"Nuestro Jesús en el Sagrario
es todo misericordia.
¡Oh! ¡Sagrario dichoso!
en el que mora el Rey de mis amores,
consumidme en esa fuente de Amor."

"Vamos a buscar la luz divina en el Sagrario, que ahí está Jesús amoroso, Jesús amante, Jesús paciente, Jesús esperando una limosna de corazones, de la ingratitud de sus criaturas. El pasó su pasión para redimirnos. Solamente el amor de un Dios, el infinito amor por la criatura que llegó hasta la locura de morir en el Calvario, en la Cruz . ¿No es para volverse locos. Quedarse Jesús en el Sagrario Sacramentado para sostener la flaqueza del hombre y mantenerlo y darle fortaleza para todos los sinsabores de la vida?.

Quiero que tengas mucho amor a Jesús Sacramentado, que está en el Sagrario por tu amor, y a los niños incúlcales y llévalos muy a menudo con Jesús.

Siempre que pases por alguna Iglesia y puedas entrar, entra y allí te pones delante del Sagrario. Le gusta mucho que le cuentes tus cosas. Pídele que te enseñe a hacer oración. Siquiera cinco minutos estés al pie del Sagrario diciéndole: te amo, te amo, quiero conocerte.

Por muy escondido que esté hay un lenguaje mudo que lo sienten nuestras almas… ¡¡¡Qué lenguaje nos enseña!!! que nos convida a amor por amor. En Él reposa, en el confía, en Él espera, en Él lo haya todo, todo. En el dolor, en la tribulación, en todo haya contento y alegría.

Yo quisiera que tus trabajos los ofrezcas a Nuestro Señor, eso es muy sencillo, no hay que hacer ningún discurso, es la cosa más sencilla, una mirada arriba y tu corazón sea el que hable más que las palabras. Tuyo soy Señor todo te lo ofrezco; y después tranquilo y sereno, deja obrar a Dios, que el que en Él confía nunca lo desampara.

En el papel no se puede estampar lo que quisiera grabarle en su alma para que nunca lo olvidare. Que amemos cada vez más a Jesús Sacramentado y darlo a conocer en el mundo entero, que no es conocido ni entre los mismos suyos. Aquí como tenemos el cielo en la tierra en nuestro coro, tan cerquita de nuestro Jesús, todo lo que le diga es poco. Muchas conferencias le tengo yo allí ¿No las oye?.

Allí en la Central del Amor, allí que no cortan el fluído me extiendo a mis anchas, sin entorpecimiento de nadie. Allí están todos.

¡Quién pudiera a todo el mundo comunicar en la Central del teléfono del Amor!. Otra cosa sería el mundo."

(Textos entresacados de las cartas y de los escritos espirituales de la hermana Mª Cristina).

 

© Web Oficial de la Hermana María Cristina de Jesús Sacramentado. Carmelitas Descalzas de San Fernando, Cádiz. España