Hermana Cristina
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Cartas escogidas

2.4.1934

 
Querida hermana mía en los Sagrados Corazones:
Felices Pascuas, aleluya, aleluya, aleluya.
Te deseo muy, muy buenas Pascuas y con ellas todas las gracias que nos traen.

 

 

Como siempre me pides que te diga algo, como hermanita te diré con confianza, lo que me parece para tu bien.

Estoy muy contenta de ti, se que te esfuerzas por darle a nuestro Jesús todo, todo, todo, pero mira, aún me parece que Jesús te pide más. Te ha dado muchas gracias y por lo mismo te exige más, aunque a nosotras nos parezca que nada nos reservamos, siempre queda un rinconcillo de reserva propia, este rinconcillo creo es el que Jesús te pide que desocupes olvidándote de tí misma con entero desprendimiento de ti, sin que des importancia a las cosas y acontecimientos, "Jesús en ti, tú en Él" lo demás nada es, nada vale, todo se pasa, sólo DIOS basta.

Esto me parece quiere JESÚS de ti, te pide muchooo, te lo pide todo, porque mucho se te ha dado y su gracia no te puede faltar si humildemente, sólo te apoyas en Él.

Hazte cada día más pequeñuela, y camina en los brazos de María, nuestra divina María, y vive sólo para Jesús.

Perdóname te hable así, somos hermanitas de antiguo y me interesa mucho tu alma, no hay día que en mis pobres oraciones no te recuerde. También recuerdo los ratitos que pasábamos juntas en Huelva, cuando me leías las Obras de N. S. P. Juan de la Cruz, aquello me encantaba y mira como el Santo bendito me acarreó para él. Cada día estoy más contenta hermana mía. ¡Gracias a Dios!

Concluyo, pero no sin antes decirte cuánto te envidio, aprovéchate de todo, que te llueven las gracias por todos lados y es que Jesús te quiere muy santa. Da recuerdos a tu familia, a todos los recuerdo ante el Señor.

 

26.5.1939

Mi amadísima hermana: El Sagrado Corazón de Jesús reine en tu alma.

Parece que te veo en un estado ahora de "Noche oscura", parece como si estuvieran rondando las "nadas de Ntro. P. S. Juan de la Cruz, ¿es que estás leyendo su vida? porque en tus cartas se refleja, no dices nada en concreto, pero se refleja algo así de lejías interiores. Ahora que sentiría fueran lejías artificiales, porque esas son más dañina para el alma ¡Ay amadísima hermanita! ¿Cuando, cuando va a ser ese momento de ese total abandono en la misericordia divina del Sagrado Corazón de Jesús, que está esperando constantemente a su palomilla? y ¡como se desalienta con cualquier contrariedad de la vida! ¿No sabes que el que a Dios tiene nada le falta, y que Jesús es el Dueño de todo y que de la nada sacó el mundo, y pasó su Pasión para redimirte? Solamente para ti sola la hubiese pasado lo mismo. Pues échate con ese abandono en la divina misericordia, en los brazos de Jesús, recuesta tu cabeza en el costado de Jesús, para que penetre en la tuya el dejarte en la confianza abandonada en la misericordia infinita.

Me dirás: si, tú como eres religiosa lo ves todo así, pero yo que estoy en el mundo y con estas borrascas... ¡¡¡ay!!! Cristina, tú que sabes lo que es esto! Y yo te digo amadísima hermana que yo no he salido de debajo de un celemín, que lo que yo te refiero ya está pasado, te digo amadísima hermana que toda clase de asignaturas de sufrimientos las he dado yo, pero te digo que no se encuentra nada en la tierra; todo hastía, y el consuelo en las criaturas es de donde viene seguro el examen de las calabazas, pobre examen... y en el Sagrario, allí Jesús callado, paciente esperando a su palomita, allí, allí, desahoga el corazón, pero me parece mejor que una mirada en la puerta del Sagrario y decir: Jesús aquí tienes a tu palomilla ¿ cuando me vas a herir las alas y que pierda mi voluntad y sea sola la tuya Jesús mío? Ya sabes mi debilidad, no quiero, yo no quiero, pero soy tan flaca... pero sí Jesús mío, hiéreme de veras, que en todo lo de la vida vea sólo tu voluntad. Porque viendo a Jesús siempre, lo demás se hace nada. Parece que te estoy oyendo decir, qué cosas tienes Cristina... y yo te digo, amadísima hermana, que cada letra quisiera que penetrara en tu alma como un volumen de enseñanzas, de abandono en Jesús, de ese abandono cómo quisiera yo grabártelo, cómo te lo grabaría yo...

... Tu hermana que en el Sagrado corazón de Jesús te envía un fuerte abrazo Hna. Mª Cristina de Jesús Stdo.

 

 

Mi queridísima...: Me enterado que está muy malita, Bendito sea Dios por todo, y el Sagrado Corazón de Jesús que tanto regala a sus suyos. Qué manera de regalar, sí Madrecita mía, se lo ha dado todo a Nuestro Señor, todo, todo, todo, sin regatearte nada.

Desde muy pequeñita qué manera de darle Ntro. Señor, de tejer y destejer, que manera de siempre darle, qué finezas, pero al mismo tiempo intercalando sacrificios, de almas grandes. Esto desde pequeñita, pero al mismo tiempo que iba creciendo, también iba creciendo el tejer y destejer, en más grados, más quilates.

Estando en el mundo no se ha dado cuenta de la labranza, y esa obra tan hermosa que ese Corazón Amante hacía en el Corazón de María, porque hay que ver las etapas de la vida. Pondremos el caso de su padre q.e.p.d. seguiremos, y el de su santa madre y ángel de la guarda.

En éstas épocas Madrecita mía, no me puede decir con verdad, que tejer y destejer, ese Corazón Amante en el corazón de María... que bien grande la encontraba, y bien grande, porque no ha dejado de seguir labrándolo, hasta dejarlo en sazón de su gusto, como Él quería, que es vergonzante para las religiosas y hasta las de clausura, que una seglar haya dejado que el Corazón Divino obre en él, como le plazca, como suyo que es.

Bendito sea Dios, qué generosidad de ese Corazón Amante. ¿No está contenta Madrecita mía? con la enfermedad y con todo contenta, risueña siempre. Diga cúmplase tu santa voluntad, y diga como Nuestro Señor estaba en el Calvario, en la Cruz: todo está consumado. He hecho siempre la voluntad de mi Padre. Conque qué alegría tan grande Madrecita mía, que el corazón de María, se ha estrujado en la voluntad del Señor, bendita sea esa voluntad de ese corazón amante, para siempre, para siempre gozar, y dejar las miserias de la tierra, que siempre son miserias...

Le estoy ofreciendo una novena de comuniones y de todo, Felicidades Madrecita mía.

Reciba un ABRAZO muy fuerte en el CORAZÓN DE JESÚS

 

 

¿Qué te diré? El extracto de la santidad, todo consiste en el amor. Con que deja obrar el amor, en silencio. Al amor le pasa como a los volcanes, que todo el rededor recibe su calor y participan todos los habitantes de esa temperatura. Así pasa con el amor de Dios, que por muy en secreto que esté, participa todo el mundo de el. Con que deja obrar al amor.

El papel no puede estampar el lenguaje que tuve con nuestro Jesús en el Sagrario, pero todo se encierra en una sola cosa; en el amor. Amar mucho y dejar obrar al amor, obra grandes maravillas sin tu darte cuenta. Conque deja obrar al amor.

Hermana Cristina
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© Web Oficial de la Hermana María Cristina de Jesús Sacramentado. Carmelitas Descalzas de San Fernando, Cádiz. España